La IA acabará entrando en todos los procesos
Auguro que te quedan tres telediarios para verte “involucrado” de una u otra manera, seas quien seas y estés donde estés.
Aun estando en “pañales”, la IA, aplicada a ciertos procesos —y más si detrás hay un “experto” en la materia donde aplica—, dota de manera eficiente —eficaz + rentable— de unos beneficios más que notables.
Y todo ello sin tener que esperar en demasía.
Algo que no escapa a ningún equipo directivo.
Aunque se prioricen ciertas áreas y su implantación sea con cautela, su afectación, de un modo u otro, acabará siendo total.
Como lo fue en su día dotar de ordenadores a todas las secciones para que formaran parte de su día a día.
Volviendo a lo nuestro: escribir, controlar y trazar
Volviendo a lo nuestro, aprendimos y asimilamos que debíamos “escribir” todo aquello que “hacíamos” y cómo lo hacíamos.
Luego, que debíamos llevar un control de ediciones —pues la vida cambia con el tiempo— y asegurar una trazabilidad documental.
Todo ello de manera: organizada, homogénea, y, sobre todo, CONTROLADA.
Algo que facilita que podamos ser auditados por un tercero generalista y nos abre el camino a la certificación.
Esto hizo que los pioneros en su aplicación pudieran “vender más”.
Hoy en día, en según qué sectores, es una obligación y simplemente permite que podamos “vender”.
La documentación como espejo de la empresa
La documentación nos representa y es el espejo donde nos miramos, aparte de ser una carta de presentación al mundo.
Por ello, la irrupción del marketing en la documentación, trabajando el continente —formatos, tipos de letra, logos, etc.—, ha dotado a los contenidos de un valor extra, haciéndolos agradables a la vista.
Cuando lo “bonito” empieza a molestar a la IA
Pero ahora resulta que este plus “rococó” dificulta a la IA, precisamente, la interpretación de estos contenidos.
Y a nadie se le escapa ya que la IA va más allá de ser un buscador “colega” en Internet.
Para que nos “conozca” y podamos sacarle jugo, debe poder “aprender” de nuestra documentación.
Y cuanto más la “entienda” o sepa interpretarla, mejor.
La IA puede leer muchos formatos, pero no todos le ayudan igual
No es que no pueda interpretar: Words, Excels, PDFs, e incluso escaneos de texto.
Pero digamos que el formato de todos ellos le dificulta su labor.
Es preferible que trabaje con texto puro y duro, “sin formato”.
¿Significa esto que se acabó el diseño?
¿Esto significa que se acabó el diseño y lo “polito” en nuestra documentación? No!!!
Simplemente significa que será preferible que, antes de “pasarle” un documento de entrada a nuestra IA, este haya sido EXPORTADO a un formato que le resulte más afín.
Por ejemplo: texto limpio, contenido estructurado, información fácil de interpretar, formatos como Markdown.
Documentación preparada para personas… y para IA
La documentación debe seguir siendo clara, presentable y útil para las personas.
Pero, a partir de ahora, también deberá estar preparada para ser entendida por sistemas inteligentes.
Porque si queremos que la IA nos ayude de verdad, primero debemos facilitarle algo esencial: que pueda entender bien lo que somos, lo que hacemos y cómo lo hacemos.