Máquinas productivas: inversión, exigencia y continuidad
Las máquinas productivas cuestan, por lo general, un auténtico “pastizal”. Por ello, la idea general es clara: deben funcionar “siempre”, sí o sí, anticipando la producción a cualquier otra intervención con ellas o sobre ellas.
Ahora bien, por mucho que las especificaciones de un proveedor de máquinas sean cada vez más concretas, su puesta en marcha no es igual en todos lados.
Aspectos como:
- la humedad,
- la altura,
- el uso real,
- la pertenencia a uno u otro proceso,
- las condiciones propias del entorno productivo,
pueden provocar que sus condiciones de uso difieran de las generales expuestas.
Por ello, muchas veces se requieren reglajes y enfoques concretos para garantizar su óptimo rendimiento según su emplazamiento.
Cada fábrica tiene su propia realidad
Además, una fábrica no es una “franquicia”. No son todas iguales.
En función de su infraestructura, los recursos destinados, el enfoque adoptado y la involucración por parte de la dirección, las casuísticas a tratar —aun compartiendo un objetivo común— son dispares.
Y esto ocurre incluso considerando un mismo sector de actividad, e incluso dentro de un mismo grupo industrial.
A nivel de mantenimiento, no hay dos fábricas “iguales”. Aunque puedan compartir enfoques iniciales, estrategias a adoptar, capacitaciones y buenos propósitos, cada una tiene su propia “miga” y debe ser considerada individualmente.
Del experto reactivo al enfoque preventivo
Este enfoque “reactivo” logró crear “expertos” que, a base de experiencia, se conocían al dedillo el comportamiento de las máquinas.
Y la dependencia hacia ellos era cada día más inevitable, siendo difícil poder cuantificar de antemano lo que iba a ocurrir y lo que nos iba a costar.
Para las empresas que se precian, afortunadamente este enfoque de “expertos reactivos” —que aún haylo— ha ido sustituyéndose por un enfoque PREVENTIVO, incorporando paradas de máquina “improductivas”, programadas exclusivamente para el despliegue de mantenimiento.
Anticiparse, registrar, estudiar y mejorar
La clave está en una anticipación:
- metódica,
- frecuencial,
- basada en disparadores, como tiempo de trabajo, golpes de máquina, cortes de cuchilla, etc.,
- reajustable periódicamente en función de los resultados obtenidos.
Resultados que debemos registrar y estudiar posteriormente, en conjunto, de manera estadística.
Solo así podremos conocer realmente el comportamiento de nuestras máquinas y, a partir de ahí, ver por dónde cojean para poder tomar las mejores decisiones para su mantenimiento.
El papel clave de un software GMAO
Todo ello con la ayuda de un software GMAO:
- fácil,
- flexible,
- integrable con los medidores,
- conectado con la planificación del CPP de Producción,
- participativo,
- pero siempre bajo la supervisión de un experto en gestión y planificación del mantenimiento.
Porque disponer de datos no es suficiente.
Hay que garantizar la calidad de los datos, su correcta interpretación y su utilidad real para la toma de decisiones.
Mantener no es solo arreglar
Nuestros técnicos de mantenimiento NO ARREGLAN máquinas.
Las MANTIENEN !!!